Sintra · −10%
Palacio da Pena
El Palacio da Pena, pintado de rojo y amarillo en los montes sobre Sintra, es la cumbre del Romanticismo en Portugal. Fernando II, el príncipe que se casó con la reina María II, convirtió un antiguo monasterio en su palacio. Sus terrazas dan al Atlántico y a Lisboa, y un tritón de piedra parece sostener una ventana. La Lisboa Card da un 10 % de descuento.
Antes de ir
- Duración de la visita2–4 h
- Cierre semanalNinguno
- EntradaCon hora
- Mejor momentoA la apertura
Las terrazas, las salas y el parque del Palacio da Pena
El recorrido por el palacio sale una y otra vez al exterior, a las terrazas y bajo arcos tallados, con las salas entre medias. Luego está el parque, con caminos entre el bosque que llevan a lagos, a un chalé y al punto más alto de la sierra.
El Tritón
Sobre la entrada del ala del Palacio Nuevo está el Tritón, un monstruo marino mitad hombre, mitad pez. Se sienta en una concha, encima de un arco cubierto de coral, y parece sostener la ventana que tiene sobre la cabeza.
Si miras más arriba, el mar se vuelve tierra: le crece un árbol en la cabeza y las enredaderas cubren la ventana. Parques de Sintra, que gestiona el palacio, dice que recuerda a un personaje del Canto VI de Los Lusiadas, la epopeya de Camões, el poeta nacional de Portugal.
Está tallado en piedra caliza. Se cree que lo diseñó Fernando, inspirándose en la figura que sostiene la ventana manuelina del Convento de Cristo, en Tomar. Además, una leyenda de Sintra habla de un tritón que vivía en el Fojo, un pozo entre las rocas junto a la playa de Adraga.
La Terraza de la Reina y las vistas
En las terrazas se abre la vista. Desde la Terraza de la Reina se ven el océano y, al este, Lisboa. Al sur está la Cruz Alta y, al otro lado del parque, la estatua de un caballero medieval se alza sobre un peñasco.
En verano se monta un toldo sobre la estructura de hierro original de la terraza. Al fondo está el Gabinete Árabe, una pequeña estancia donde se guardaba un telescopio, y el recorrido pasa también por el adarve.
La Sala de los Ciervos, el Gran Salón y la cocina
Dentro, un recorrido fijo atraviesa el Palacio Nuevo, el ala que añadió Fernando. En la Sala de los Ciervos, donde se celebraban los banquetes, hay cabezas de ciervo de yeso con cornamentas de verdad, un detalle tomado de los castillos del Romanticismo alemán.
Más adelante está el Gran Salón, la sala más grande del palacio. Fue la sala de billar hasta que se retiró la mesa en 1940, y su araña lleva 72 velas. Allí se exhibe la porcelana japonesa y china de Fernando.
Las salas se llenan y, según los visitantes, se avanza despacio de una a otra. En el interior del palacio no se pueden hacer fotos, solo en el exterior, en las terrazas.
Hacia el final del recorrido, la cocina conserva todavía sus cacerolas de cobre colgadas en filas.
Lo que queda del monasterio: la capilla y el claustro
Fernando conservó el corazón del antiguo monasterio. Su iglesia es hoy la capilla del palacio. El retablo, de alabastro y piedra caliza de Sintra, lo talló entre 1529 y 1532 el escultor francés Nicolau Chanterene para el rey Juan III.
Las vidrieras son más recientes, de 1840, y las hizo el taller Kellner de Núremberg.
El claustro forma parte de la Visita Completa, la entrada que añade los aposentos privados. Los aposentos incluyen el despacho de la reina, el vestidor de la reina Amelia, la última reina de Portugal, y las habitaciones del rey Carlos. El recorrido se hace con un empleado del palacio, en grupos de 20 personas como máximo.
El parque, la Cruz Alta y el chalé de la condesa d’Edla
Bajo el palacio, el parque se extiende por la colina. Por los caminos hay un templete de columnas, la Gruta del Monje, un valle de lagos y un jardín de camelias asiáticas plantadas en la década de 1840. Según los visitantes, es más tranquilo que el palacio.
Para ver más lejos, sube a la Cruz Alta, que con 528 metros es el punto más alto de la sierra de Sintra. Lisboa y Cascais quedan al sur, y el Atlántico al oeste. La cruz es una copia de 2008 en un solo bloque de piedra caliza, porque un rayo derribó la anterior en 1997.
En el extremo oeste del parque está el chalé que Fernando construyó con Elise Hensler, una cantante de ópera que se convirtió en su segunda esposa y en la condesa d’Edla. Cierra antes que el parque, a las 17:30: no lo dejes para el final del día.
Entradas del Palacio da Pena, franjas horarias y Lisboa Card
En Pena no se visita ninguna parte sin entrada. La entrada Esencial cubre las salas del palacio, las terrazas, el parque y el chalé. La entrada del parque, 12 €, deja fuera las salas, y la Visita Completa, 45 €, añade los aposentos privados. La visita guiada de 90 minutos al palacio cuesta 75 €.
La Lisboa Card, 31 €, cubre tu tren desde el Rossio y rebaja un 10 % la entrada a Pena. El descuento solo se aplica en la taquilla del propio palacio, el mismo día.
En taquilla compras la hora que quede libre ese día. Si reservas la entrada Esencial con antelación por 22,40 €, tu hora queda fijada antes de viajar, y la tarjeta sigue cubriendo el tren.
- Parque
- 9:00–19:00, última entrada a las 18:00
- Palacio
- 9:30–18:30; última venta de entradas a las 17:30, última entrada a las 18:00
- Chalé de la condesa d'Edla
- 9:00–17:30, última entrada a las 17:00
- Lanzadera hasta el palacio
- Cada 15 minutos, de 9:00 a 18:15 de subida y de 9:15 a 18:30 de bajada
- Cerrado
- 24, 25 y 31 de diciembre y 1 de enero, y con viento fuerte o riesgo de incendio
- Niños
- Menores de 6 años, gratis
La hora de la entrada es para la puerta del palacio, no para la del parque, y la subida de una a otra lleva unos 30 minutos. Si llegas tarde no te dejan entrar ni te devuelven el dinero. Si llegas antes de tu hora, tampoco te dejan pasar: aprovecha los minutos que sobren en el parque.
La lanzadera te ahorra la subida. Sale de la entrada del parque cada 15 minutos y no forma parte de la entrada Esencial, pero puedes añadirla al comprar la entrada con la opción de traslado.
Aun con hora, puede haber cola en la entrada del palacio: un domingo de septiembre un visitante esperó más de media hora.
Parques de Sintra dice que por la tarde llega ahora menos gente al palacio, aunque los visitantes cuentan que las horas de media tarde son de las primeras en agotarse. Un visitante que llegó a la apertura de las 9:30 encontró las terrazas vacías.
Puedes dejar las mochilas y bolsas en la consigna de la entrada principal. No se admiten perros en el parque de Pena, aunque sí en el Castillo de los Moros, justo al lado.
Historia del Palacio da Pena, de monasterio a palacio real
En esta cima hubo una capilla desde el siglo XII. En 1503, el rey Manuel I construyó aquí un monasterio, Nuestra Señora de la Pena, que pasó a los monjes de la Orden de San Jerónimo, la misma del Monasterio de los Jerónimos de Lisboa.
El terremoto de 1755 dañó el edificio sin derribarlo. Se vació en 1834, cuando Portugal cerró sus monasterios, y cuatro años después lo compró Fernando.
Fernando era un príncipe de la casa alemana de Sajonia-Coburgo-Gotha, y en Portugal lo recuerdan como el Rey Artista. El barón von Eschwege, mineralogista e ingeniero de minas, dirigió las obras en su nombre, y el nuevo palacio se levantó a mediados del siglo XIX.
Aquí pasó también la familia real sus últimos veranos. El nieto de Fernando, el rey Carlos, y la reina Amelia pasaban parte de cada verano en el palacio desde la década de 1890, y Amelia estaba allí el 5 de octubre de 1910, el día en que Portugal se hizo república. Se fue a Mafra y después embarcó en Ericeira rumbo a Gibraltar y al exilio.
Fechas clave
- 1910
- Monumento Nacional
- 1995
- Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, dentro del Paisaje Cultural de Sintra
- 2013
- Premio Europa Nostra por la restauración del chalé d'Edla
El Palacio da Pena desde Lisboa: el tren, el 434 y los senderos
Los trenes desde el Rossio llegan a Sintra en 40 minutos, y la Lisboa Card los cubre. No se permite subir al palacio en coche particular, así que desde la estación puedes coger el autobús 434, que se paga aparte, o ir a pie por uno de los senderos señalizados.
El más rápido de los tres es el de Villa Sassetti, de 1,85 km y unos 45 minutos de subida. El de Santa Maria, de 1,77 km, lleva una hora, y el de Seteais, de 2,41 km, una hora y media.
El 434 también para en el Castillo de los Moros de camino hacia arriba y baja de vuelta por el casco antiguo. Un billete de 24 horas cubre este autobús y el 435:
Vuelta por la colina desde Pena
-
Castillo de los Moros → Media hora de bajada por un sendero señalizado, y desde sus murallas ves el palacio que acabas de dejar. 13,20 € -
Palacio Nacional de Sintra → En el camino de vuelta del 434, en el casco antiguo. 13 € -
Quinta da Regaleira → Fuera del pueblo, en el 435, para ver el pozo en espiral y las grutas. 28 €
Tarjeta y combos
Opciones de la Lisboa Card
Elige la opción que mejor encaje con tu viaje. Los precios son por adulto y las fechas las eliges en la página siguiente.
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